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LA NIEVE, UN GRAN REGALO PARA EL VIÑEDO

17/01/2018
LA NIEVE, UN GRAN REGALO PARA EL VIÑEDO

El agua siempre es buena para el campo. Aunque nunca llueve o nieva a gusto de todos, lo cierto es que las precipitaciones caídas en los últimos días son más que bienvenidas, sobre todo tras un año de gran sequía, como ha sido 2017.

La nieve, nos ha regalado estampas invernales dignas de recordar. Pero sobre todo nos ha regalado recursos hídricos muy necesarios.

Ahora mismo, la vid se encuentra en estado de parada vegetativa, esto quiere decir que está en una especie de letargo y la sabia no circula por el interior de la misma. Durante esta época, se lleva a cabo la poda de invierno, pero también se realizan trabajos para mantener el emparrado y triturar los restos de poda.

¿Por qué es tan bienvenida la nieve? Aparte de aportar agua al suelo que ayudará el correcto desarrollo del nuevo ciclo, la absorción se hace de una forma más lenta que si lloviese. La nieve permanece en la superficie del suelo y poco a poco se va deshaciendo, por lo que el suelo poco a poco va empapándose y filtrando la humedad.

En parcelas con pendiente son más beneficiosas las precipitaciones en forma de nieve que de lluvia. Esto se debe a que cuando llueve en una zona de ladera, se genera una corriente y las vides que están plantadas en la parte superior de la misma reciben menos agua que las que están plantadas en la parte inferior.

Incluso si la ladera es muy pronunciada, el agua se puede embalsar y encharcarse el suelo. Esta diferenciación también genera posteriormente desigualdades en la brotación de los racimos.

La nieve, al igual que el hielo, por otro lado, actúa como desinfectante ya que ayuda a eliminar hongos y bacterias que viven en la corteza de las plantas y en el suelo. Después de la poda, la nieve igualmente ayuda que las ‘heridas’ o cortes cicatricen antes.

Por último, es vital recordar que durante la cosecha 2017 en la Denominación de Origen Ribera del Duero se perdió gran parte de la cosecha debido a las heladas registradas a finales de abril y a principios de mayo, una característica de nuestro clima. Sin embargo, si nieva, la brotación suele ser más tardía y, por lo tanto, el daño sería menor.

En definitiva, llueva o nieve, lo cierto es que cualquier tipo de precipitación es vital para el desarrollo del campo. El agua es un gran regalo de la naturaleza que tenemos la obligación de cuidar y no malgastar.

Sección: Notas de Prensa

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